Fundamentos de Pedagogía Noosférica. Gaia y la Mente Planetaria: la Noosfera y la Evolución de la Consciencia en el Punto Omega

¿Avanza la evolución hacia el despertar de la mente planetaria? ¿Después de la biósfera, surge la noósfera? Teilhard de Chardin, Vladimir Vernadsky, José Argüelles y Terence Mckenna conspiran con la mente de Gaia para activar una consciencia global que incluya a cada ser vivo como un nodo dentro de un todo interconectado autorreflexivo

“La única verdadera y natural unión humana es el espíritu de la Tierra”. -Pierre Teilhard de Chardin

La noósfera es la más grande utopía en la historia de nuestro planeta. Y aunque esta dimensión prometida por la evolución material, mental y espiritual no pueda existir en el espacio físico como lo conocemos, el éter (o el hiperespacio) con sus jardines dorados de información, sus ríos de luz y su total e instantánea interconexión es suficiente para mantener vivo este sueño de lucidez colectiva.

La palabra noósfera, proviene del greigo nous (mente) y sphaira (esfera). El divino Platón utiliza la palabra nous en el diálogo de Fileb, Sócrates dice: “Todos los filósofos concuerdan – y así se exaltan a sí mismos- que la mente (nous) reina sobre el cielo y la tierra”. En la filosofía gnóstica, el nous, será visto en ocasiones como el padre del Logos, como el primer Eon, cuyo linaje da a luz a Cristo y a Sofía; en otras ocasiones el nous se identificará con Cristo mismo, algo que será retomado por Pierre Teilhard de Chardin, el sacerdote jesuíta que crea el concepto, junto con el geoquímico Vladimir Vernadsky, de la noósfera.

“Debemos engrandecer nuestro acercamiento para englobar la formación que está ocurriendo ante nuestros ojos… de una entidad biológica particular que nunca ha existido en la Tierra –el crecimiento, afuera y arriba de la biósfera de una nueva capa planetaria, una envoltura de la sustancia pensante, a la cual, por conveniencia y simetría, he dado el nombre del a Noósfera”. .–Pierre Teilhard de Chardin, The Future of Man.

La evolución de una idea mística -la mente como algo que existe más allá del cerebro, que permea el universo y que lo fertiliza  con la imaginación, atributo central de la divinidad- se desdobla a través de la biología y se refuerza, al incluir los procesos de la materia. La mayor influencia en el pensamiento noosférico de Teilhard fue Henry Bergson y su concepto de la evolución creativa, el cual se opone al dualismo de Descartes y concibe a la evolución como una fuerza vital (elan vital) constante que anima a la materia y conecta fundamentalmente al cuerpo y a la mente (el papel esencial del universo es “ser una máquina de crear dioses”, decía Bergson).

El otro padre de la noósfera, quien también fuera padre de la geoquímica, Vladimir Vernadsky, concibe a la noósfera como la tercera etapa en el desarrollo de la Tierra, después de la geósfera (la materia inanimada) y la biósfera. Vernadsky ve el surgimiento de la conciencia como algo que debió de haber estado implícito desde el principio en la evolución de la Tierra. Una corriente que va más allá de nuestra voluntad individual: “En la gran tragedia histórica en la que vivimos, hemos escogido elementalmente el camino correcto hacia la noósfera. Digo elementalmente, ya que toda la historia de la humanidad procede en esta dirección… la humanidad como un todo se está convirtiendo en una poderosa fuerza geológica. La mente de la humanidad y su trabajo se enfrentan al problema de reconstruir la biósfera bajo el interés de pensar la humanidad libremente como un solo ente”.

La clave aquí es la concepción de la humanidad como una fuerza geológica, una fuerza de la tierra, incrustada en el río evolutivo del planeta. Es decir la posibilidad de estar siendo usados por la Tierra para lograr conciencia de sí misma. Un proyecto de la mente planetaria, de lo que James Lovelock llamara Gaia, el supraorganismo que compone a la biósfera y trasciende a la suma de sus partes, para sublimarse y quizás convertirse, como un alquimista superno, en una gigantesca piedra filosofal en donde la materia y el espíritu sean indiferenciados, y no exista la dualidad. Quizás un proyecto que podría abortar en el caso de que no la llevemos al punto crítico cósmico de despertar masivamente.

“El planeta es un tipo de inteligencia organizada. Es muy diferente a nosotros. Ha tenido unos 5 mil millones de años para crear una mente que se mueve lentamente y que está hecha de oceános, ríos, bosques y glaciares. Se está volviendo consciente de nosotros y nosotros nos estamos volviendo consciente de ella, extrañamente.  Dos miembros más improbables de una relación difícilmente pueden ser imaginados, el simio tecnológico y el planeta que ensueña”, Terence Mckenna.

Iniciamos este artículo diciendo que la noósfera es una utopia, porque es la idea-semiilla de una colectividad idílica que busca funda-mentalmente materializar un sueño, en realidad, eterrealizar todas la mentes en una mente, una gran capa radiante de consciencia interpenetrante y como tal va más alla de nuestra concepción del espacio material… Se conecta con la concepción de un espacio espiritual o un espacio de información similar a lo que en sánscrito se conoce como Akasha, palabra que significa éter, pero que también ha sido entendida por la teosofía como una biblioteca inmaterial o un banco de memoria universal: los registros akashicos. En esta cosmovisión, todo el espacio –el éter- en sí mismo es una plétora holográfica de información, en cada partícula de éter, tenemos toda la información del universo, como si en cada bit estuviera todo el internet (la teoría cuántica ha llamado esto el q-bit y la teoría de sistemas el holón). La noósfera es un avatar de Akasha, en el que amanece la posibilidad de conectarnos telepáticamente a toda la información del planeta y de cada uno de los organismos que lo componen, recibiendo en el plano místico la galvanización “de la verdad que os hará libres”.

Es una utopia porque las personas que han encarnado la movilización de la noósfera son grandes optimistas que ven en la evolución un vehículo de la inteligencia que no puede cejar, una arrolladora máquina orgánica que se magnetiza con el fin de la historia. Tanto Teilhard, como Vernadsky, como los continuadores de esta idea (Mckenna, José Arguelles, Ken Wilber) son en el fondo utopistas, que acaso por su luminosa capacidad de penetrar en la noósfera misma y obtener la epifanía de su conciencia tienen una enorme confianza en su ineluctable sendero.

Pero tenemos el caso de James Lovelock, quien popularizará la noción de que la Tierra es un ser vivo que se autorregula con su teoría de Gaia, y que en su trabajo más reciente considera que debido a la faltalidad de nuestras acciones, y su efecto en el cambio climático, para el fin de este siglo solo existirán 150 millones de seres humanos sobre la faz del planeta ¿Será la noósfera solamente de ellos, los elegidos, concretizando el paraíso de la mente pero destruyendo el espíritu democrático de su origen? ¿O tendrán que reiniciar el sistema y atravesar un nuevo proceso evolutivo para congraciarse con la inteligencia nativa del planeta?

Pero sigamos por el sendero óptimo de la utopia, encausando la cristalización, tal vez participando en el tejido inalámbrico de este gran mandala planetario, esta collar de perlas de Indra en el que cada perla refleja no solo a todas las otras perlas sino todos los reflejos que se dan entre sí (donde las perlas son los pensamientos).

Erik Davis en su libro Techgnosis, postula la tesis de que la tecnología esconde dentro de su hardware, en su inconsciente, el deseo de materializar el espíritu. Davis dice sobre la noósfera de Teilhard:

“Teilhard no tenía dudas que esta transferencia (el mecanismo de evolución transferido hacia el nivel social y consciente) era por el bien, porque a la larga la actividad humana habría de despertar al planeta mismo. Desde sus inicios, el jesuíta creía, la mente humana se tejió a sí misma en una matriz colectiva de comunicación e interacción, una red etérea de consciencia que no solo vinculaba a la individuos humanos sino que estaba destinada a cubrir a toda la biósfera como la piel de una cebolla. Teilhard llamaba a esta corona cerebral de la creación la “noósfera”, una entidad psíquica colectiva que surgió del mismo impulso orgánico y simbiótico hacia la unidad y a la compleijidad que inicialmente llevó a los elementos químicos libres a unirse en moléculas y células”.

En la noósfera, estas unidades que se alían, son bits culturales, memes, lenguaje, imaginación, pensamaientos y posiblemente vidas humanas en un crisol holográfico de sueños y emociones cuánticamente entrelazadas.

La influencia de la noósfera de Teilhard fue fundamental en los inicios del internet. Los fundadores y editores de la revista Wired, Kevin Kelley, Louis Rosseto y John Perry Barlow, tomaron las ideas de Teilhard y las reprocesaron dentro de las tecnologías de la información, haciendo del la vision prístina del internet un espacio neo- neurobiológico, donde la Red es la materialización –más allá de la metáfora- de las conexiones neuronales (y la información es el espíritu que se transmite electrofantasmagóricamente, anunciado, como el arcángel, la llegada de una nueva era).

Perry Barlow escribió en Wired: “El punto de toda la evolución hasta este momento es la creación de una organización colectiva de la Mente”.

Rosetto dijo en una entrevista (citado por Erik Davis): “Lo que parece estar evolucionando  es una conciencia global formada de las discusiones y negociaciones y sentimientos que están siendo compartidos por individios conectados a las redes a través de aplicaciones cerebrales como las computadoras. Entre más mentes se conectan, más poderosa la conciencia sera. Para mi, esta es la verdadera revolución digital –no computadoras, no redes, sino cerebros conectándose a cerebros”.

El ver reflejadas en la tecnología las ideas de Teilhard de Chardin y el optimismo generalizado de que la inteligencia  (como en el caso de Tim Leary) conquista el espacio y nos hace emerger del polvo como creadores y controladores de nuestra realidad, da pie al transhumanismo y extropianismo, que postulan la posibilidad de escapar de la prisión del cuerpo y la muerte hacia una especie de noósfera puramente digital en la que nuestras conciencias inmortales, aumentadas por la interacción con las máquinas, estén totalmente conectadas y puedan acceder a paraísos artificiales de diseño. Este es el sendero donde la tecnología reemplaza a la magia, y las máquinas a los cuerpos como vehículos del espítritu (que se vuelve información y luz eléctrica).

Pero por otra parte tenemos a Ken Wilber quien concibe la nueva etapa en nuestra historia como el “noóceno”, una epoca donde la inteligencia toma control de la sociedad, cuyo éxito estará determindado por “como logremos manejar y adaptarnos a la inmensa capacidad de conocimientos que hemos creado”.

El refinado proyecto de la Universidad de Princeton, Gobal Consciousness Project (GCP), mide  los momentos en los que la consciencia humana se sincroniza y se vueleve coherente afectando el comportamiento de sistemas aleatorios. Es decir, momentos en los que la consciencia global afecta la materia. Midiendo eventos como el ataque  de las Torres Gemelas, las elección de Obama o meditaciones colectivas, los científicos de Princeton (liderados por el maverick Roger Nelson) han notado que la sincronización de millones de personas afecta estos sistemas generadores de números aleatorios de forma que  habría 1 en mil millones de posibilidades que esto se debiera al azar. Estos “electrogaiagramas”  o EGGs (electroencefalogramas de la mente de Gaia) sugieren que existe “una noósfera emergente o el campo unificado de la conciencia descrito por los sabios de todas las culturas.”

Tanto Terence Mckenna como José Argüelles veían en la ominosa fecha del 2012 la cita planetaria con la noósfera. Mckenna concibió la historia como un fractal que se aceleraba hacia su concreción en diciembre del 2012; un punto en el que todos los ciclos de la historia se comprimieran en un sólo instante, en el que todo sucedería a la vez, una especie de Big Bang en reversa. Un punto similar a lo que Ray Kurzweill llama la Singularidad, en el que la cantidad de información apilada y su hiperfluida circulación por una especie de reacción en cadena –o efecto 100 monos- iluminaría al mundo (la pregunta es si ¿a las máquinas o a los hombres?).

Argüelles, quien falleció hace unas semanas, poco más de un año antes del 21 de diciembre del 2012, la fecha culmen a la cual le dedicó todo su trabajo, dejó un libro póstumo: The Manifesto for the Noosphere: Next Stage in the Evolution of Human Consciousnes. Reality Sandwich ha publicado un extracto de este libro que viene a colación como un ouroboros en el dedo.

En el libro Argüelles traza su entrañable relación con la idea de la noósfera y nos remite a la evolución de este concepto dentro del marco de la esperanza onírica del 2012.  Es interesante notar que fue el genio mulifacético R. Buckminister Fuller quien introdujo a Argüelles a la vision noósferica, fue él quien “primero me sugirió la presencia de un sistema de almacenamiento y recolección existiendo como un campo psíquico o cinturón de pensamientos alrededor del planeta. Fue a través de este medio, me escribió Bucky, que podia conversar con los filósofos pre-socráticos mientras caminaba por la playa”.

En su libro In Earth Ascending (1984), Argüelles postula la existencia de un banco psíquico: “ el sistema de recolección y almacenamiento de información codificada de la noósfera y programa de cronometraje de ADN , localizado entre y en resonancia con los dos cinturones de radiación del campo electromagnético de la Tierra”.

Argüelles retoma la noción evolutiva de Teilhard y su punto Omega y, en buena medida, la transforma dando a luz al movimiento new age con el 2012 como punto focal. Entre la destrucción y la iluminación; Argüelles, como Teilhard, gusta de voltear sus huevos al sol:

“Porque nosotros como especie, el agregado de las células que llevan la conciencia de la Tierra en evolución, no estamos aún despiertos a nuestro papel como un organismo planetario, así también la noósfera no está aún del todo consciente… encontraremos la resolución y la voluntad para reconstruir la noósfera… hacia un nuevo orden  armónico de realidad superorgánica basado en un estado de conciencia distinto al que ha existido antes en la Tierra”.

Argüelles considera que estamos al borde de la posibilidad de convertir nuestra existencia en un obra de arte, sublimándonos en la “nave Tierra”.

“Una plétora de estructuras arquetípicas, reprimidas hasta ahora, se liberarán a través de los canales hasta ahora inimaginados de posibilidad artística, dando forma a una simbiosis entre la imaginación humana y el orden natural”.

Teilhard de Chardin veía el desenlace del proceso noósferico en la convergencia de materia y mente, donde según él seremos magnéticamente autodevorados por el Punto Omega, la conciencia crística al final del tiempo. Cristo “destellará como un relámpago” y la materia colapsará en espíritu absoluto”. Parfraseando el poema de T.S. Elliiot, el universo no terminará ni con un gemido (whimper) ni con una explosion (bang), terminará con el flash eterno del Espíritu.

Mckenna, en éxtasis psicodélico, veía así este paso al Punto Omega:

“Debemos de lograr exteriorizar el alma humana al fin del tiempo, invocarla a su existencia como un OVNI y abrir el umbral violeta hacia el hiperespacio, atravesarlo, afuera de la historia profana y hacia un mundo más allá de la tumba, más allá del chamanismo, más allá del fin de la historia, hacia el milenio galactico que nos ha llamado por millones de años a través del tiempo y el espacio”

Argüelles continua con esta euforia:

“La humanidad está atravesando la última  etapa preparatoria para entrar, como un colectivo armonizado, a este tiempo de sueño consciente… Una vez que nos aliniemos con la noósfera percibiriemos y sabremos radialmente. Experimentaremos todo como múltiples correspondencias que vinculan a todo con todo lo demás en una universo multidimensional armónicamente sincronizado… nos convertiremos en una nueva especie — Homo noosphericus”.

En su libro “El Futuro del Hombre”, Teilhard de Chardin argumentó que las experiencias místicas descritas por santos o yoguis eran en realidad emanaciones del Punto Omega. Algo similar ha dicho el físico David Bohm: las experiencias de interconexión total, el misticismo, la telepatía, provienen del mar de energía subcuántica que llama la Totalidad Implicada; el Mundo de la Voluntad en palabras de Schopenhauer. Es posible que este tipo de epifanías provengan de una conexión con el código fuente de nuestra realidad que podemos llamar Akasha. Argüelles a lo largo de su trabajo desarrollando una nueva versión del calendario maya, la frecuencia 13:20, dijo haberse conectado con el espírirtu de Pakal Votan; Teilhard de Chardin tuvo un momento místico en el desierto de Gobi en China que fue fundamental a su fusión del cristianismo con la teoría de la evolución, creando un cristianismo cósmico; Mckenna vislumbró su Onda del Tiempo Cero, de la cual dedujo que el 2012 sería el fin del fractal de la historia, en un viaje de hongos. ¿Es posible que estos hombres se hayan conectado con la misma noósfera que describen, por un momento deslumbrante descargando datos de la matriz arquetípica que resguarda en su biblioteca etérea la gnosis de la mente divina?

Es difícil decir si la noósfera sólo es uno de nuestros mejores sueños, cultivado en mentes brillantes pero con un dejo de delirio religioso y mesiánico, o es inmanente a la evolución misma, una inevitabilidad de vivir en un universo creado por la Mente misma, un enorme espejo del plan de la creación, el final es el principio, un mismo instante que la evolución hace río, que proyecta la eternidad en tiempo. Lo cierto es que construimos la realidad a través de modelos y el modelo de la noósfera es el mejor que tenemos para incluir la interconexión, la telepatía, la sincronicidad, la capacidad de crear con la palabra, de fundir el mundo de la ideas con nuestra realidad experiencial… El modelo que postula la posibilidad de despertar colectivamente a un sueño lúcido.

FUNDAMENTOS DE PEDAGOGÍA NOOSFÉRICA. Vladimir Vernadsky

Archivo en Pdf,  “La Biosfera y la Noosfera”. Entra aquí: Vernadsky

FUNDAMENTOS DE PEDAGOGÍA NOOSFÉRICA. Rupert Sheldrake.

Rupert Sheldrake

es uno de los biólogos más controvertidos de nuestra época. Sus teorías están revolucionando no sólo la rama científica de su campo sino que desbordan hacia otras disciplinas como la física y la psicología. Los científicos ortodoxos lo acusan de introducir la filosofía en la ciencia. En su libro Una Nueva Ciencia de la Vida, Sheldrake toma posiciones en la corriente organicista u holística clásica, sustentada por nombres como Von Bertalanffy y su Teoría General de Sistemas o E.S. Russell, para cuestionar de forma tajante la visión mecancista que da por explicado cualquier comportamiento de los seres vivos mediante el estudio de sus partes constituyentes y posterior reducción de los mismos a leyes químicas y físicas.

Sheldrake, en cambio, propone la idea de los campos morfogenéticos, los cuales ayudan a comprender como los organismos adoptan su formas y comportamientos característicos. “Morfo viene de la palabra griega morphe, que significa forma. Los campos morfogenéticos son campos de forma; campos, patrones o estructuras de orden. Estos campos organizan no solo los campos de organismos vivos sino también de cristales y moléculas. Cada tipo de molécula, cada proteína por ejemplo, tiene su propio campo mórfico -un campo de hemoglobina, un campo de insulina, etc. De igual manera cada tipo de cristal, cada tipo de organismo, cada tipo de instinto o patrón de comportamiento tiene su campo mórfico. Estos campos son los que ordenan la naturaleza. Hay muchos tipos de campos porque hay muchos tipos de cosas y patrones en la naturaleza…”

La gran contribución de Sheldrake ha consistido en reunir nociones vagas sobre los campos morfogenéticos (Weiss 1939) y formularlos en una teoría demostrable. Desde que escribió el libro en el que presenta la hipótesis de la Resonancia Mórfica, en 1981, se han llevado a cabo numerosos experimentos que, en principio, deberían demostrar la validez, o invalidez, de esta hipótesis. Encontrareis algunos de los más relevantes al final de este artículo. El Mercurio anima a cualquier persona a idear algún experimento que ayude a demostrar u objetar esta hipótesis. Si tienes alguna idea no tienes más que enviárnosla a El Mercurio y la publicaremos.

Tres enfoques sobre el fenómeno vital
Tradicionalmente ha habido 3 corrientes filosóficas sobre la naturaleza biológica de la vida: vitalismo, mecanicismo y organicismo.
El vitalismo sostiene que en todas las formas de vida existe un factor intrínseco -evasivo, inestimable y no medible que activa la vida. Hans Driesch, biólogo y filósofo alemán y principal precursor del vitalismo tras el cambio de siglo, llamaba a ese misterioso factor causal entelequia, que se hacía especialmente evidente en aspectos del desarrollo del organismo como la regulación, regeneración y reproducción.
La forma clásica del vitalismo, tal y como fue expuesta por numeroso biólogos a principio de siglo, especialmente por Driesch, ha sido severamente criticada por su carácter acientifico. Según Karl Popper, los criterios para establecer el estatus científico de una teoría son su falsifiabilidad, refutabilidad y demostrabilidad. Así, el vitalismo no estaba cualificado ya que ese nuevo factor causal indeterminado no podía ser demostrado en modo alguno. Ernest Nagel, un filósofo de la ciencia escribía en 1951 en su libro Filosofía e Investigación Fenomenológica:

El grueso del vitalismo…es ahora un cuestión extinguida… no tanto quizás por el criticismo filosófico y metodológico que se ha elevado contra su doctrina sino por la infertilidad del vitalismo para guiar la investigación biológica y por la superioridad heurística de enfoques alternativos.
A menudo se dice que aunque numerosos biólogos se dicen vitalistas, en la práctica son mecanicistas en el laboratorio dada la exigencia de la investigación científica de mostrar sus experimentos con parámetros medibles de la física y la química. Sheldrake afirma que el fracaso del vitalismo se debe principalmente a su incapacidad para efectuar predicciones demostrables ni presentar nuevos experimentos.

Actualmente, el enfoque ortodoxo de la biología viene dado por la teoría mecanicista de la vida: los organismos vivos son considerados como máquinas físico-químicas y todos los fenómenos vitales pueden ser explicados, en principio, con leyes físicas y químicas. De hecho esta es la posición reduccionista que sostiene que los principios biológicos pueden ser reducidos a leyes fijas y eternas de estas dos ramas de la ciencia.
La ortodoxia científica se adhiere a esta teoría porque ofrece un marco de referencia idóneo en el que numerosas preguntas sobre los procesos vitales pueden ser respondidas y porque hay mucho ya invertido en ella. Las raíces del mecanicismo son muy profundas. Según Sheldrake “incluso si se admitiese que el enfoque mecanicista esta severamente limitado no solo en la practica si en principio, no podría ser simplemente abandonado; actualmente es el único método disponible para la biología experimental, y sin duda continuará siendo utilizado hasta que haya alguna alternativa más positiva.”

El organicismo o holismo niega que los fenómenos de la naturaleza puedan ser reducidos exclusivamente a leyes físico-químicas ya que estas no pueden explicar la totalidad del fenómeno vital. En cambio reconoce la existencia de sistemas jerárquicamente organizados con propiedades que no se pueden comprender mediante el estudio de partes aisladas sino en su totalidad e interdependencia. De ahí el termino holismo, de la palabra inglesa “whole”=todo. En cada nivel, el total energético es más que la suma de las partes, hay un factor adicional que escapa a esta metodología.

El organicismo se ha desarrollado bajo diversas influencias: sistemas filosóficos como los de Alfred North Whitehead y J.C Smuts, psicología Gestalt, conceptos como los campos físicos y parte del mismo vitalismo de Driesch.
“El organicismo trata los mismos problemas que Driesch decía eran insolubles en términos mecanicistas pero mientras él proponía la entelequia no-física para explicar la totalidad y directividad de los organismos, los organicistas proponían el concepto de los campos morfogenéticos (o embriónicos o de desarrollo).” (Sheldrake 1981)
¿Qué es un campo morfogenético?
Los campos morfogenéticos o campos mórficos llevan información, no energía, y son utilizables a través del espacio y del tiempo sin pérdida alguna de intensidad después de haber sido creados. Son campos no físicos que ejercen influencia sobre sistemas que presentan algún tipo de organización inherente.

“La teoría de la causación formativa se centra en como las cosas toman sus formas o patrones de organización. Así que cubre la formación de galaxias, átomos, cristales , moléculas, plantas, animales, células, sociedades. Cubre todas las cosas que tienen formas, patrones o estructuras o propiedades auto-organizativas.

Todas estas cosas se organizan por sí mismas. Un átomo no tiene que ser creado por algún agente externo, se organiza solo. Una molécula y un cristal no es organizado por los seres humanos pieza por pieza sino que cristaliza espontáneamente. Los animales crecen espontáneamente. Todas estas cosas son diferentes de las máquinas, que son artificialmente ensambladas por seres humanos.
Esta teoría trata sistemas naturales auto-organizados y el origen de las formas. Y asumo que la causa de las formas es la influencia de campos organizativos, campos formativos, que llamo campos mórficos. El rasgo principal es que la forma de las sociedades, ideas, cristales y moléculas dependen de la manera en que tipos similares han sido organizados en el pasado. Hay una especia de memoria integrada en los campos mórficos de cada cosa auto-organizada. Concibo las regularidades de la naturaleza como hábitos mas que cosas gobernadas por leyes matemáticas eternas que existen de alguna forma fuera de la naturaleza”

¿Como funcionan los campos morfogenéticos?
Los campos morfogenéticos actúan sobre la materia imponiendo patrones restrictivos sobre procesos energéticos cuyos resultados son indeterminados o probabilísticos. Por ejemplo, dentro de un sistema dado un proceso físico-químico puede seguir diversos caminos posibles. ¿Qué es lo que hace al sistema optar por uno de ellos? Desde el punto de vista mecanicista esta elección estaría en función de las diferentes variables físico-químicas que influyen en el sistema: temperatura, presión, sustancias presentes, polaridad, etc, cuya combinación decantaría el proceso por un camino determinado. Si fuese posible controlar todas las variables en juego se podría predecir el resultado final del proceso. Sin embargo no es así, sino que el resultado final queda sujeto al azar convirtiéndose en un suceso probabilístico, algo cuantificable únicamente mediante análisis estadístico.

Pues bien, el campo morfogenético relacionado con el sistema reducirá considerablemente la amplitud probabilística del proceso llevando el resultado en una dirección determinada.
“Los campos mórficos funcionan, tal y como explico en mi libro, La Presencia del Pasado, modificando eventos probabilísticos. Casi toda la naturaleza es inherentemente caótica. No es rígidamente determinada. La dinámica de las olas, los patrones atmosféricos, el flujo turbulento de los fluidos, el comportamiento de la lluvia, todas estas cosas son propiamente indeterminadas, como lo son los eventos cuánticos en la teoría cuántica. Con el decaimiento del átomo de uranio no puedes predecir si el átomo declinará hoy o en los próximos 50.000 años. Es meramente estadístico, Los campos mórficos funcionan modificando la probabilidad de sucesos puramente aleatorios. En vez de una gran aleatoriedad, de algún modo la enfocan, de forma que ciertas cosas ocurren en vez de otras. Así es como creo que funcionan.”

¿De dónde vienen los campos morfogenéticos?
Un campo morfogenético no es una estructura inmutable sino que cambia al mismo tiempo que cambia el sistema con el que esta asociado. El campo morfogenético de un helecho tiene la misma estructura que el campo morfogenético de helechos anteriores del mismo tipo. Los campos morfogenéticos de todos los sistemas pasados se hacen presentes para sistemas similares subsecuentes e influyen en ellos de forma acumulativa a través del espacio y el tiempo.

La palabra clave aquí es “hábito”, siendo el factor que origina los campos morfogenéticos. A través de los hábitos los campos morfogenéticos van variando su estructura dando pie así a los cambios estructurales de los sistemas a los que están asociados. Por ejemplo, en un bosque de coníferas se genera el hábito de extender las raíces a mayor profundidad para absorber más nutrientes. El campo morfogenético de la conífera asimila y almacena esta información que es heredada luego no solo por ejemplares en su entorno sino en bosques de coníferas a lo largo del planeta a través de la por resonancia mórfica.

FUNDAMENTOS DE PEDAGOGÍA NOOSFÉRICA. Walter Russell.

¿Quién era Walter Russel?. Sin haber completado la escuela primaria era un notable músico, excelente pintor, genial escultor, exitoso hombre de negocios, fantástico patinador artístico y modélico criador de caballos de raza, además de inspirado arquitecto, profundísimo filósofo, descubridor científico, extraordinario y prolífico escritor, conferenciante. Profundamente respetado por personajes de su tiempo como el poeta Rudyard Kipling, George Bernard Shaw, Thomas Edison y Franklin Delano Roosevelt, presidente de los Estados Unidos del que Walter Russel fue, además de amigo personal, su escultor oficial. Por lo demás recibió, doctorado honoris causa, condecoraciones y distinciones en diversos países, incluida la Academia de Artes y Letras de Toledo en España. Alguien que apenas había completado sus estudios primarios… “a los diez años tuve que dejar la escuela por reveses familiares y ponerme a trabajar”, explica Walter Russel que había nacido en Boston, Massachusetts el 19 de Mayo de 1871. ¿Cómo es posible?. Y, sobre todo, ¿cómo era este hombre y cómo llegó a saber tanto y tan bien?. Glenn Clark cuando se encuentra con él por primera vez le describe de la siguiente manera: “supe por el corte de su barba que hablaba con un artista. Por cejas anchas y por la profundidad de sus ojos que hablaba con un filósofo. Su modo eficiente y vital de hablar le revelaba como un hombre de acción. Había, además, una luz en sus ojos que le mostraban como alguien profundamente inspirado que vivía cerca de los Grandes Poderes Invisibles del universo. Además era de una sencillez y modestia pasmosas e inspiraba paz por todos sus poros. Por lo demás su aspecto físico era normal, de baja estatura aunque, como vimos, de una gran talla artística, moral, intelectual y humana.

…Mandas la naturaleza en la medida en que estás dispuesto a obedecerla … la naturaleza es una diosa celosa para que te susurre al oído sus inspiraciones, tienes que quedarte completamente a solas con ella”. 

“Nadie puede considerarse ni sombra de sabio si no aprende primero a “perder su yo”, sólo perdiéndolo puede llegar a encontrarse”. 

1º- Humildad: se trata de abandonar la parte (yo personal) por el todo (yo universal). “Cuando alcancé el favor del público -dice Walter Russel- me sentí muy humilde porque supe en mi interior que había solamente comenzado a explotar mis recursos. Sabía que ni siquiera había alcanzado esa pulgada extra que separa de la mediocridad y que convierte a uno en un mensajero merecedor de serlo. Todo es idea, pensamiento, antes de plasmarse; todo proviene de la mente universal que conecta nuestras mentes y a la que pertenecen”.

2º- Reverencia: “Nadie puede negociar, escribir un libro o inventar nada sin tener primero esa profunda reverencia que le hace saber y sentirse como un mero intérprete del mundo del pensamiento, alguien que crea un producto con un propósito en mente. Ahora bien si te fijas sólo en el producto tan sólo verás los efectos de la causa. Si, por el contrario, miras reverentemente en el sentido contrario, hacia adentro de ti mismo. Te quedarás pasmado con lo que allí encontrarás. Para ello necesitas quietud y soledad para conocerte completamente. Entonces escucharás los susurros de la fuente universal de toda consciencia que te inspirarán. Esos son los mensajes auténticos, las revelaciones auténticas que te informarán, guiarán y mostrarán el camino hacia la Fuente del mundo del pensamiento y con gran reverencia saldrás de la Fuente a través del mundo del pensamiento al mundo que llamamos Creación o producir a través de las interpretaciones, las imágenes que se aprecian en tu mente y que no ves. Pronto te encontrarás utilizando las fuerzas cósmicas que tampoco puedes ver, en lugar de trabajar ciegamente en la oscuridad. Aprendí a entrar en mi estudio con la reverencia con la que uno entraría en un santuario preparado para que yo me convierta en co-creador con el Pensador Universal de todas las cosas. Al entrar en mi estudio no me digo “soy escultor, debería de ser capaz de hacer eso”. Sino que digo “soy un intérprete capaz de pensar aquello en mi que merece ser hecho”. Cuando consigo esa sensación, ese ritmo, esa medida que viene a mí como inspiración, entonces sé que puedo producirla, y nadie en el mundo me puede convencer de lo contrario”. Una anécdota al respecto de su capacidad como creador. Walter Russel había empezado a esculpir muy poco antes de recibir el encargo de esculpir el monumento a Mark Twain, era a la edad de cincuenta y seis años un reputado pintor pero no un escultor realmente. El concurso había quedado desierto porque la dificultad del proyecto -esculpir veintiocho figuras- imponía a los grandes talentos de la escultura en Estados Unidos que creían que no podía hacerse. Nunca se había hecho algo así con éxito. El monumento recibió los más encendidos elogios de Rudyard Kipling, John Masefield, George Bernard Shaw y otros escritores ingleses al punto que provocaron que el Gobierno británico adquiriese una réplica del monumento que quedó emplazada en los Victoria Embankment Gardens.

3º- Inspiración: “La inspiración viene sólo a aquellos que la buscan con humildad dirigidos hacia su propio logro y que reverencian todo lo creado. Con amor por tu trabajo, amor por la vida y reverencia por la fuerza universal que te da un poder ilimitado, sólo con pedirlo, puedes hacer todo aquello que te propongas. Los flashes de inspiración vienen sólo a aquellos que conectan en el universo y se armonizan con sus ritmos en comunión con él. La inspiración y la intuición son el lenguaje de luz a través del cual los hombres y Dios “inter-comunican”. El universo no concede favores sobre los pocos que selecciona como sus intérpretes. Sino al revés. El universo da a aquellos que no siendo elegidos, piden. El “enchufe” que te conecta es el deseo. Edison deseaba ser informado sobre cómo utilizar la idea que nos proporcionó la bombilla eléctrica. Encerrado en su templo interior, recibió flashes que fueron acercándole poco a poco a la respuesta pedida. “Pide y recibirás”. A ti te toca pedir. No puedo darte recetas concretas para encender tu chispa interior de fuego que te ilumine el camino hacia ti. Sólo puedo indicártelo y decirte que existe. A ti te corresponde encontrarlo. Y sólo puedes encontrarlo estando sólo con tus pensamientos el tiempo suficiente, a intervalos, para dar a tu voz interior la oportunidad de gritarte en voz distinguible ” aquí estoy dentro de ti “. Es la voz silenciosa de la naturaleza que habla a quien tenga oído para escucharla. Enciérrate en tu habitación o vete al bosque donde puedas estar solo. Solo en la soledad el universo te hablará en flashes de inspiración. Y de repente verás que sabes cosas que antes desconocías. Todo conocimiento existe en el Dios-Mente que se extiende en este universo eléctrico de expresión creativa a través del deseo. Sólo tienes que conectar con él, no hay nada que aprender sólo recogerlo o reconocerlo porque ya es tu herencia”.

4º- Propósito profundo: “Para que la transformación opere en tu interior precisas tener un propósito  profundo y genuino … tienes que concentrar la energía aislada e impedir que se dispare en nada que no sea tu propósito. Para que la energía se use se precisa de un plan y la cantidad de energía que fluye depende del propio deseo”.

5º- Alegría: “Te sorprenderá saber que el principio compensador de equilibrio que te recarga con nuevo pensamiento-energía cuando hayas gastado parte de él creando. Yace en aquellas simples cualidades de tu mente que llamamos: gozo, felicidad, entusiasmo, inspiración, intuición, efervescencia y con el nombre cumbre de todos los nombres: éxtasis. Es fácil que compruebes cómo la alegría de un logro te recarga con una energía equilibrante que te catapulta para el próximo logro. Si tu trabajo no te proporciona alegría o gozo y lo encuentras monótono y pesado, la descarga de energía precisa para el logro te desvitalizará y envejecerá prematuramente. Al pasar de los años la mente se entorpece con la constante descarga de energía agotadora y desvitalizante que conduce al cuerpo a su desintegración prematura. Cuanto mayor sea el logro en el interior de tu consciencia, mayor será la fuerza del recambio de pensamiento-energía dentro de ti.

La persona extática es la más dinámica, la más silente y la que menos precisa demostrar. Por éxtasis me refiero a esa rara cualidad mental que convierte a un hombre inspirado en alguien totalmente feliz en su concentración mental hasta el punto que su mente está imperturbable y nada puede distraerle que sea ajeno a su propósito. En cambio está agudamente consciente y receptivo a cuanto atañe a él. Los grandes compositores, escultores, pintores, inventores y visionarios de todos los tiempos alcanzaban tal estado de éxtasis en sus horas creativas. Por éxtasis quiero decir gozo y por gozo interior me refiero a esos fuegos inspiradores que arden en el interior de la consciencia de los grandes genios, fuegos que les confieren una indomable vitalidad espiritual superadora de todas las dificultades, que se rinden ante ella como el trigo ante el viento. Aquel que cultive ese tranquilo y discreto éxtasis de gozo interno pude escalar a la altura que desee y ser líder en su campo sea cual fuere éste … No hay ninguna indicación violenta aparente del éxtasis del que gozan en su soledad los grandes pensadores. No hay vestigios de dramatismo en ello tan sólo un a sutil luz en los ojos de la persona inspirada o una emanación aún más sutil rodeándole que te advierte que estás en presencia de alguien que ha superado la brecha que separa el plano mundano del mundo del espíritu.

Los afortunados que encienden esas hogueras de iluminación en su interior son aquellos que como Edison, Faraday o Goodyear nos proporcionan un nuevo tipo de civilización. Aquellos que como Mozart, Beethoven, Chopin o Tchaikowsky transforman los ritmos invisibles en visibles (y audibles) o aquellos, en fin, que como Michel Ángelo, Rodin o Rembrandt, traspasan sus éxtasis interiores regalándonos un universo reconocible de formas y símbolos. Esa alegría interior procede del milagro de descubrir el Yo que habita en el interior de cada ser humano. Con él viene algo más importante que el  éxito medido en fama, riquezas y prestigio social. La Vida Triunfante transciende todo éxito material.


Manifiesto por la Noosfera:

La Tierra y Yo Somos Una Sola Mente.visualizacion para tu meditacion

Durante más de cinco mil de mis órbitas alrededor del Sol, los humanos han estado alterando mi paisaje. Algunos de ellos hermosos como las terrazas de cultivo de arroz en la Lejana Asia Oriental o de la siembra de maíz en los Andes de América del Sur. Canales, acequias, diques para desviar el agua, pirámides y templos, grandes murallas sinuosas, y luego las ciudades con sus sistemas de conexión de carreteras, y a lo largo de la costa grandes puertos marítimos y barcos con velas ondeando en busca de nuevas tierras que conquistar, nuevas mercancías para comerciar, y siempre aquí o allá, grandes ejércitos en guerra devastando a la tierra.

Éstos eran los más inteligentes, los ansiosos por la riqueza y el poder. Los inteligentes me trazaron con mapas, e hicieron globos terrestres para imitarme; eligieron vivir su propio tiempo y dejaron de vivir de acuerdo a los grandes ciclos que rigen el orden universal. A causa del dinero, dividieron su tiempo y dividieron la Tierra. Ya no se consideraban parte de la Tierra, sino que Yo, la Tierra, me convertí en su esclava. Crearon todo tipo de máquinas y para sus máquinas necesitaron todo lo que pudieron sacar de la Tierra: Destruyeron mis bosques, desgarraron mis montañas y cavaron profundamente en la tierra y en el mar, tras el combustible que hace funcionar las máquinas.

Y vi que entre los inteligentes había videntes y soñadores, profetas y mensajeros, poetas y artistas que vieron otro mundo, quienes les advirtieron, que trataran de dominar su codicia y su lujuria para beneficio de sus almas.

Y vi a aquellos que optaron por no construir y edificar, quienes decidieron no alterar mi paisaje, quienes se contentaron con pequeñas viviendas de cuero y piel, barro y adobe, quienes pintaron en la arena, y dibujaron en las rocas y en las paredes de las cuevas, quienes siguieron a los animales salvajes en sus senderos y caminos silvestres, quienes oraban con la luna, las estrellas y el sol, quienes cantaron el sueño de la noche cósmica.

Entre ellos, también, estaban los videntes, la gente medicina, los sabios, y son ellos quienes hablaron por mí: Yo soy uno con la Tierra La Tierra y yo somos una sola mente Vosotros no estáis separados de mí, aunque podáis pensar que lo estáis. Sois uno conmigo. Vuestra mente y la mía, la mente de la Tierra, son una y la misma mente.

Y esta mente única se llama noosfera – la mente de la Tierra que envuelve la totalidad de mi cuerpo como un manto invisible, penetrando en cada ser vivo, dotando a cada uno de un rayo del espectro de la conciencia de vida que se extiende desde el centro de la galaxia, a nuestro sol, a mí y a todos los que habitan en mi superficie.

No sois sino un sólo organismo planetario. Toda la vida es una, así como yo soy un todo indivisible. Para aquellos que tienen ojos para ver y oídos para oír y corazones que conocen desde adentro, ha llegado el momento para que puedan escuchar, mi manifiesto por la Noosfera.

Escuchad de nuevo y recitad conmigo: Yo soy uno con la Tierra La Tierra y yo somos una sola mente Mirad nuestros mares, cubiertos de basura y con petróleo ardiendo. Mirad a nuestros vecinos sin hogar y que huyen en busca de refugio. Mirad a nuestros niños apiñados en las aceras mendigando y buscando alimento.

Mirad a los mercaderes que son dueños de las máquinas y los bancos, escondiéndose detrás de las puertas blindadas y los guardias de seguridad.

Mirad a los ancianos sentados en el borde de lo que alguna vez fue un bosque, llorando por la pérdida de una realidad antigua. Yo soy la Tierra. Yo soy la mente de todos vosotros. Ahora hablo a través de todos vosotros. Escuchad: En un momento de mi tiempo, todo cambiará. Me levantaré de la tierra del sueño y convertiré la vestidura de la conciencia envuelta en torno a la perfección de mi forma giratoria.

El tiempo del dinero y la máquina va a terminar y un nuevo tiempo comenzará, y vosotros conoceréis de nuevo lo que habíais olvidado.

Y a partir de ese momento se establecerán los nuevos códigos del ser y de la realidad, los códigos de la noosfera. No habrá más naciones, ni más dinero, ni más verdades encubiertas, ni más pobreza, ni más drogas, ni más armas, ni más bombas, sino un nuevo mundo de telepatía universal.

Todos entenderán, como uno y al mismo tiempo, que sólo hay un tiempo para la Tierra, una simultaneidad de día y noche, una sincronicidad continua. Vuestra mente comenzará a transformar todo lo que se ha echado a perder en una obra de arte viviente, la Tierra entera convertida en una obra maestra, rodeada por un arco iris de polo a polo – una única forma de pensamiento hecho visible. Ciudadanos de la Tierra, vamos a sentir una presencia galáctica, la noosfera, nuestra central telepática.

Un diseño del destino escrito en un plan divino, siguiendo una medida común de tiempo universal que nos unifica en una sola mente. Aceptaremos a los visitantes de otros mundos; recibiremos cualquier conocimiento que nos llegue de los ancianos de las estrellas que han estado esperando a que nosotros maduremos en la Noosfera, convirtiéndose en la nueva jerarquía de la civilización cósmica.

Nada nos impedirá seguir el camino sin fin – durante tres milenios desplegaremos la forma de vida de la Tierra como una obra de arte. Sólo así vamos a ampliar la noosfera en el panorama de la mente cósmica, irradiando desde los centros de nuestro cerebro el nuevo órgano que considera el entero universal como un círculo girando incesantemente, pero que jamás abandona la Tierra, nuestro hogar cósmico. Este es nuestro manifiesto para la Noosfera: Yo soy un@ con la Tierra La Tierra y yo somos una sola mente

Valum Votan, José Argüelles

Educacion Nahuatl

 

“Hay muy poco valor en la instrucción. los brujos sostienen que el descenso del espíritu es lo único que importa, porque el espíritu mueve el punto de encaje. y ese movimeinto , como bien lo sabes, depende del aumento de energía y no de la instrucción.”

-hizo luego una afirmación incongruente. Dijo que si cualquier ser humano llevara a cabo una serie de acciones específicas y sencillas, podria aprender a llamar al espíritu a que mueva su punto de encaje.

Señale que se estaba contradiciendo a sí mismo. a mi modo de ver, una serie de acciones implicaba instrucciones y significaba procedimientos.

_en el mundo de los brujos solo hay contradicciones de términos -replicó-. en la práctica no hay contradicciones.

La serie de aciones que tengo en mente surge del estar consciente de ser. Para estar consciente de esa serie ,por cierto, se necesita un nagual, porque el nagual es quien proporciona una oportunidad mínima, pero esa oportunidad mínima no es instrucción, como las instrucciones que se necesitan para aprender a manejar una máquina.

La oportunidad mínima consiste en que lo hagan a uno consciente del espíritu.”

JUAN MATUS.

Taller en encuentro Arte y Juventud

“Donde hay paz, hay cultura
Donde hay cultura, hay paz.”

(Nicholas Roerich, 1874-1947)

Lanzamiento Programa de Mediadores Culturales. Encuentro de Arte y Juventud. Artigas 2010.

MEC Dirección de Cultura. Centro Educativo Noosférico CASTILLO VERDE

La Bandera de la Paz es un símbolo universal poderoso el cual fue adaptado por el artista visionario Nicholas Roerich para servir como emblema para el deseo de la cultura humana de ascender más allá de la Guerra. Esta bandera ha sido izada globalmente, como señal de paz y cultura, desde 1930.

El Pacto de Roerich y la Bandera de la Paz es un tratado internacional firmado por India, los Estados Bálticos, y 22 acciones de las Américas incluyendo al Uruguay. El Pacto de Paz de Roerich estableció un acuerdo internacional permitiendo a cualquier nación proteger su herencia cultural o artística con una bandera simbólica, la Bandera de la Paz. Firmado en 1935, este tratado es hoy una ley internacional.

Escrito con la asistencia de expertos internacionales y abogados, la Bandera de la Paz fue elogiada por varias figuras notables durante su firma incluyendo a Albert Einstein, George Bernard Shaw, y H.G. Wells. El pacto afirma, “instituciones educacionales, artísticas y científicas… deben ser protegidas y respetadas por las beligerancias… sin discriminación alguna a la lealtad del estado de cualquier institución ó misión en particular… estas misiones deben mostrar una bandera distintiva (la Bandera de la Paz)… la cual los acredita a una protección especial y respeto…” Así cualquier sitio de actividad cultural alrededor del mundo puede izar esta bandera para declararse neutral, independiente de fuerzas de combate, y protegida por un tratado internacional.

Esta bandera distintiva tiene tres círculos rojos dentro de un círculo más grande en una bandera blanca. La bandera es de color rojo oscuro ó magenta para simbolizar el color de nuestra sangre, la cual es la misma para todas las personas. El círculo superior representa la espiritualidad que une la verdad de todas las religiones, que todos nos podemos unir sin importar las diferentes creencias. Los dos círculos inferiores representan el arte y la ciencia. El círculo que rodea a los tres círculos representa la cultura, la unión del arte, la ciencia y la espiritualidad.

En el marco del lanzamiento de la formación de Mediadores Culturales este taller tiene como objetivo ofrecer una visión holística, integradora del papel de Cultura en la emancipación, promoción y generación de propuestas que permitan a los agentes involucrados, fortalecer procesos de gestión cultural desde sus comunidades

Desde esta perspectiva, se busca generar conocimiento sobre otras formas de escudriñar lo institucional, el tiempo, la energía de la creatividad, desde el entendimiento de una cultura de paz y de una matriz armónica de relacionamiento.

A través de esta propuesta, los participantes asistirán a un evento sincrónico, pensado para que confluyamos en un encuentro de personas que no es casual. Se utilizaran los códigos de la Ley del Tiempo T (E) = A – Tiempo es Arte- como matriz armónica de la que todos somos parte y en la que todos somos uno.

La Bandera de la Paz es parte de un Tratado internacional firmado por Uruguay, en este sentido, proponemos adoptarla para la identificación de este lanzamiento y del programa de Formación. Esto permite una proyección, enraizada en la historia, vivenciando y programando nuestro presente para proyectar una tarea, un desafío, un enfoque alternativo para el trabajo que los y las mediadoras se encontraran.

Pero sobre todo, permite que la tarea colectiva, se enmarque aun más en un programa general y abarcativo de Paz a Través de la Cultura: que no es otro que el reconocimiento de la NOOSFERA, el campo conciente planetario, un nuevo tiempo, tal como es reconocido oficialmente por las Naciones Unidas.

Docente Invitado: Ed Social Luis Alonso. Centro Educativo Noosférico “CASTILLO VERDE”

Síntesis Curricular

Educador Social especialista en capacitación de jóvenes y adultos, Animador Socio Cultural y Monitor de actividades de Eco Turismo. Desarrolla su trabajo profesional en proyectos educativo sociales públicos y privados, manteniendo su actividad privada ligada al ocio y tiempo libre en contextos naturales. Investigador y activista de la Ley del Tiempo desde hace mas de 10 años, actualmente desarrolla procesos de pedagogía noosférica a través de participación en encuentros, talleres para todas las edades, asesoria y diseño de materiales educativos.

Se forma como facilitador en la Ley del Tiempo en el año 99 en Brasil, desde allí participó como seminarista y activista en diversos encuentros en este camino en Chile, Argentina y Uruguay. Es integrante de la Red de Arte Planetaria, Movimiento Mundial de Cambio al Calendario de las Trece Lunas, cuya base en Uruguay se encuentra en las Brujas, departamento de Canelones. Sitio en el que ha decidido vivir junto a su familia.