FUNDAMENTOS DE PEDAGOGÍA NOOSFÉRICA. Walter Russell.

¿Quién era Walter Russel?. Sin haber completado la escuela primaria era un notable músico, excelente pintor, genial escultor, exitoso hombre de negocios, fantástico patinador artístico y modélico criador de caballos de raza, además de inspirado arquitecto, profundísimo filósofo, descubridor científico, extraordinario y prolífico escritor, conferenciante. Profundamente respetado por personajes de su tiempo como el poeta Rudyard Kipling, George Bernard Shaw, Thomas Edison y Franklin Delano Roosevelt, presidente de los Estados Unidos del que Walter Russel fue, además de amigo personal, su escultor oficial. Por lo demás recibió, doctorado honoris causa, condecoraciones y distinciones en diversos países, incluida la Academia de Artes y Letras de Toledo en España. Alguien que apenas había completado sus estudios primarios… “a los diez años tuve que dejar la escuela por reveses familiares y ponerme a trabajar”, explica Walter Russel que había nacido en Boston, Massachusetts el 19 de Mayo de 1871. ¿Cómo es posible?. Y, sobre todo, ¿cómo era este hombre y cómo llegó a saber tanto y tan bien?. Glenn Clark cuando se encuentra con él por primera vez le describe de la siguiente manera: “supe por el corte de su barba que hablaba con un artista. Por cejas anchas y por la profundidad de sus ojos que hablaba con un filósofo. Su modo eficiente y vital de hablar le revelaba como un hombre de acción. Había, además, una luz en sus ojos que le mostraban como alguien profundamente inspirado que vivía cerca de los Grandes Poderes Invisibles del universo. Además era de una sencillez y modestia pasmosas e inspiraba paz por todos sus poros. Por lo demás su aspecto físico era normal, de baja estatura aunque, como vimos, de una gran talla artística, moral, intelectual y humana.

…Mandas la naturaleza en la medida en que estás dispuesto a obedecerla … la naturaleza es una diosa celosa para que te susurre al oído sus inspiraciones, tienes que quedarte completamente a solas con ella”. 

“Nadie puede considerarse ni sombra de sabio si no aprende primero a “perder su yo”, sólo perdiéndolo puede llegar a encontrarse”. 

1º- Humildad: se trata de abandonar la parte (yo personal) por el todo (yo universal). “Cuando alcancé el favor del público -dice Walter Russel- me sentí muy humilde porque supe en mi interior que había solamente comenzado a explotar mis recursos. Sabía que ni siquiera había alcanzado esa pulgada extra que separa de la mediocridad y que convierte a uno en un mensajero merecedor de serlo. Todo es idea, pensamiento, antes de plasmarse; todo proviene de la mente universal que conecta nuestras mentes y a la que pertenecen”.

2º- Reverencia: “Nadie puede negociar, escribir un libro o inventar nada sin tener primero esa profunda reverencia que le hace saber y sentirse como un mero intérprete del mundo del pensamiento, alguien que crea un producto con un propósito en mente. Ahora bien si te fijas sólo en el producto tan sólo verás los efectos de la causa. Si, por el contrario, miras reverentemente en el sentido contrario, hacia adentro de ti mismo. Te quedarás pasmado con lo que allí encontrarás. Para ello necesitas quietud y soledad para conocerte completamente. Entonces escucharás los susurros de la fuente universal de toda consciencia que te inspirarán. Esos son los mensajes auténticos, las revelaciones auténticas que te informarán, guiarán y mostrarán el camino hacia la Fuente del mundo del pensamiento y con gran reverencia saldrás de la Fuente a través del mundo del pensamiento al mundo que llamamos Creación o producir a través de las interpretaciones, las imágenes que se aprecian en tu mente y que no ves. Pronto te encontrarás utilizando las fuerzas cósmicas que tampoco puedes ver, en lugar de trabajar ciegamente en la oscuridad. Aprendí a entrar en mi estudio con la reverencia con la que uno entraría en un santuario preparado para que yo me convierta en co-creador con el Pensador Universal de todas las cosas. Al entrar en mi estudio no me digo “soy escultor, debería de ser capaz de hacer eso”. Sino que digo “soy un intérprete capaz de pensar aquello en mi que merece ser hecho”. Cuando consigo esa sensación, ese ritmo, esa medida que viene a mí como inspiración, entonces sé que puedo producirla, y nadie en el mundo me puede convencer de lo contrario”. Una anécdota al respecto de su capacidad como creador. Walter Russel había empezado a esculpir muy poco antes de recibir el encargo de esculpir el monumento a Mark Twain, era a la edad de cincuenta y seis años un reputado pintor pero no un escultor realmente. El concurso había quedado desierto porque la dificultad del proyecto -esculpir veintiocho figuras- imponía a los grandes talentos de la escultura en Estados Unidos que creían que no podía hacerse. Nunca se había hecho algo así con éxito. El monumento recibió los más encendidos elogios de Rudyard Kipling, John Masefield, George Bernard Shaw y otros escritores ingleses al punto que provocaron que el Gobierno británico adquiriese una réplica del monumento que quedó emplazada en los Victoria Embankment Gardens.

3º- Inspiración: “La inspiración viene sólo a aquellos que la buscan con humildad dirigidos hacia su propio logro y que reverencian todo lo creado. Con amor por tu trabajo, amor por la vida y reverencia por la fuerza universal que te da un poder ilimitado, sólo con pedirlo, puedes hacer todo aquello que te propongas. Los flashes de inspiración vienen sólo a aquellos que conectan en el universo y se armonizan con sus ritmos en comunión con él. La inspiración y la intuición son el lenguaje de luz a través del cual los hombres y Dios “inter-comunican”. El universo no concede favores sobre los pocos que selecciona como sus intérpretes. Sino al revés. El universo da a aquellos que no siendo elegidos, piden. El “enchufe” que te conecta es el deseo. Edison deseaba ser informado sobre cómo utilizar la idea que nos proporcionó la bombilla eléctrica. Encerrado en su templo interior, recibió flashes que fueron acercándole poco a poco a la respuesta pedida. “Pide y recibirás”. A ti te toca pedir. No puedo darte recetas concretas para encender tu chispa interior de fuego que te ilumine el camino hacia ti. Sólo puedo indicártelo y decirte que existe. A ti te corresponde encontrarlo. Y sólo puedes encontrarlo estando sólo con tus pensamientos el tiempo suficiente, a intervalos, para dar a tu voz interior la oportunidad de gritarte en voz distinguible ” aquí estoy dentro de ti “. Es la voz silenciosa de la naturaleza que habla a quien tenga oído para escucharla. Enciérrate en tu habitación o vete al bosque donde puedas estar solo. Solo en la soledad el universo te hablará en flashes de inspiración. Y de repente verás que sabes cosas que antes desconocías. Todo conocimiento existe en el Dios-Mente que se extiende en este universo eléctrico de expresión creativa a través del deseo. Sólo tienes que conectar con él, no hay nada que aprender sólo recogerlo o reconocerlo porque ya es tu herencia”.

4º- Propósito profundo: “Para que la transformación opere en tu interior precisas tener un propósito  profundo y genuino … tienes que concentrar la energía aislada e impedir que se dispare en nada que no sea tu propósito. Para que la energía se use se precisa de un plan y la cantidad de energía que fluye depende del propio deseo”.

5º- Alegría: “Te sorprenderá saber que el principio compensador de equilibrio que te recarga con nuevo pensamiento-energía cuando hayas gastado parte de él creando. Yace en aquellas simples cualidades de tu mente que llamamos: gozo, felicidad, entusiasmo, inspiración, intuición, efervescencia y con el nombre cumbre de todos los nombres: éxtasis. Es fácil que compruebes cómo la alegría de un logro te recarga con una energía equilibrante que te catapulta para el próximo logro. Si tu trabajo no te proporciona alegría o gozo y lo encuentras monótono y pesado, la descarga de energía precisa para el logro te desvitalizará y envejecerá prematuramente. Al pasar de los años la mente se entorpece con la constante descarga de energía agotadora y desvitalizante que conduce al cuerpo a su desintegración prematura. Cuanto mayor sea el logro en el interior de tu consciencia, mayor será la fuerza del recambio de pensamiento-energía dentro de ti.

La persona extática es la más dinámica, la más silente y la que menos precisa demostrar. Por éxtasis me refiero a esa rara cualidad mental que convierte a un hombre inspirado en alguien totalmente feliz en su concentración mental hasta el punto que su mente está imperturbable y nada puede distraerle que sea ajeno a su propósito. En cambio está agudamente consciente y receptivo a cuanto atañe a él. Los grandes compositores, escultores, pintores, inventores y visionarios de todos los tiempos alcanzaban tal estado de éxtasis en sus horas creativas. Por éxtasis quiero decir gozo y por gozo interior me refiero a esos fuegos inspiradores que arden en el interior de la consciencia de los grandes genios, fuegos que les confieren una indomable vitalidad espiritual superadora de todas las dificultades, que se rinden ante ella como el trigo ante el viento. Aquel que cultive ese tranquilo y discreto éxtasis de gozo interno pude escalar a la altura que desee y ser líder en su campo sea cual fuere éste … No hay ninguna indicación violenta aparente del éxtasis del que gozan en su soledad los grandes pensadores. No hay vestigios de dramatismo en ello tan sólo un a sutil luz en los ojos de la persona inspirada o una emanación aún más sutil rodeándole que te advierte que estás en presencia de alguien que ha superado la brecha que separa el plano mundano del mundo del espíritu.

Los afortunados que encienden esas hogueras de iluminación en su interior son aquellos que como Edison, Faraday o Goodyear nos proporcionan un nuevo tipo de civilización. Aquellos que como Mozart, Beethoven, Chopin o Tchaikowsky transforman los ritmos invisibles en visibles (y audibles) o aquellos, en fin, que como Michel Ángelo, Rodin o Rembrandt, traspasan sus éxtasis interiores regalándonos un universo reconocible de formas y símbolos. Esa alegría interior procede del milagro de descubrir el Yo que habita en el interior de cada ser humano. Con él viene algo más importante que el  éxito medido en fama, riquezas y prestigio social. La Vida Triunfante transciende todo éxito material.


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